El negocio de los sms en televisión
Anoche estuve escuchando, como de costumbre, el programa Cinco Lunas, del que ya os hablé. Trataba sobre timos y me sorprendió la historia que contó su presentadora. Como algunos sabeis, ella concursó en un reallity logrando ser una de las finalistas. Pues bien, la periodista contó su experiencia personal con los votos. Al parecer, su hermana llegó a enviar más de 4000 sms, que ya me parece una cifra desorbitada.
Al parecer, dichos votos no fueron contados porque sólo se cuentan hasta llegar a 100. El resto pasan, o pasaban, a la persona que más votos lleve o que el programa considere oportuno. No sé si esto continuará igual, pero a mí me ha defraudado bastante. Siempre me he negado a pensar que hubiese tongo en este tipo de programas. Ahora podemos creerla o no, pero a mí no me resulta difícil pensar que esto es verdad.
A raíz de ello, me pregunto cuánto dinero podrán ingresar por las llamadas telefónicas y mensajes de textos de los programas de televisión. La verdad es que cuesta encontrar algún espacio que no utilice estos servicios. Sin embargo, esto no sucedía anteriormente. El boom ha sido tal, que pronto encontraremos sms en los informativos para votar cuál ha sido la noticia más agresiva, la más solidaria, la más importante… o si Carme Chaparro está mejor con el pelo largo o corto.
Quizás, este fenómeno ha llegado porque la gente se resistía a llamar a los teléfonos y pensaban y que los mensajes de texto eran más baratos. No sé si lo serán o no, pero lo que está claro, es que no nos van a costar 30 céntimos. Además, ahora, aunque un programa no necesite de la participación de los espectadores, sí que cuentan con servicio de sms. Pero, ¿hay alguien que se moleste en leerlos? Yo, no. Otra pregunta que me planteo es cuál será el criterio para la selección de los sms recibidos. Estamos en un país donde hay libertad de opinión, pero aún no he visto ningún mensaje de un telespectador al que no le guste el programa en cuestión (no hablo de insultos, porque eso sí es obvio que no se emita).
Pero, ¿qué gano yo llamando para que Mary gane Fama o para decir que me gusta el vestido de la invitada de turno? Antes, por lo menos, podíamos ganar algo con las llamadas o entrar en algún sorteo. Ahora, ni siquiera eso.
En resumen, un gran negocio que no deja de crecer.

en Mayo 10, 2008 en 3:20 pm
Totalmente de acuerdo. No sé porque la gente manda sms a los programas para que luego éstos los pongan en un recuadro a toda prisa. Los que mandan para votar se entiende, pero vamos que yo no votaría… Antes, como tú dices, por lo menos podías ganar algo.